Por qué empecé a escribir este blog (después de 12 años callado)
No soy escritor. Soy fundador. Pero durante doce años acumulé conversaciones, decisiones y errores caros que no caben en una landing page. Empiezo a contarlas acá.
Maximiliano Rodríguez
10 de mayo de 2026 · 4 min de lectura · actualizado el 17 de mayo de 2026
En 2014 firmé el contrato social de NexoSmart en una notaría que olía a alfombra húmeda, con una birome que no andaba bien. El escribano se rió cuando le dije a qué nos íbamos a dedicar: "software, inteligencia artificial, lo que venga". En esa época "lo que venga" era hacer landings en WordPress y rezar para que el cliente no pidiera otro carrusel.
Doce años después, hacemos cosas que en 2014 nos hubieran parecido ciencia ficción: agentes que cierran tickets sin que nadie los mire, sistemas que responden mejor que un SDR humano a las dos de la mañana, integraciones que viven más allá del frontend y del backend — viven en el modelo. Y, sin embargo, casi no escribí nada de todo eso.
La excusa que me venía contando
Durante años me dije que escribir era "marketing", y que el marketing lo tenía que hacer el equipo de marketing. Que mi trabajo era resolver, no narrar. Que si lo hacíamos bien, los clientes se enteraban por boca a boca y listo.
Es mentira. O peor: era cómodo. Escribir te obliga a defender públicamente lo que pensás, y eso da más miedo que pitchear a una mesa directiva. En una mesa directiva podés irte. De algo que escribiste y publicaste, no.
Qué cambió
Cambió que, en el último año, tres prospectos distintos me dijeron casi la misma frase: "Te llamé porque vi tu manera de pensar, no porque vi tu portfolio." Uno la vio en un comentario que dejé en un thread de LinkedIn. Otro la vio en una transcripción de un podcast en el que casi no hablé. El tercero la vio porque alguien le reenvió un audio mío explicando por qué su problema no era de software, era de proceso.
En los tres casos: cero portfolio, cero caso de éxito, cero CTA. Solo opinión cruda. Y ahí me cayó la ficha — que el activo más subvalorado de un fundador técnico no es el código que escribió, son las decisiones que tomó y nunca documentó.
“El activo más subvalorado de un fundador técnico no es el código que escribió, son las decisiones que tomó y nunca documentó.”
Qué vas a leer acá
Este blog no es de NexoSmart. Es mío. Lo que significa que voy a contar cosas que no entran en una landing comercial: por qué cambiamos de stack a mitad de proyecto y perdí plata, por qué dejé de creer en RAG, qué pasó el día que un agente nuestro le contestó a un cliente algo que técnicamente era correcto pero comercialmente fue un desastre, cómo se ve por dentro una clonación agéntica cuando funciona — y, sobre todo, cuando no.
No prometo cadencia. Algunos meses voy a escribir cuatro posts, otros cero. Tampoco prometo objetividad: lo que leas acá es mi lectura, sesgada por haber visto la misma película doce años con clientes distintos.
Lo que sí prometo es no escribir para el algoritmo. Si un post necesita ser largo, va a ser largo. Si necesita decir "no sé", va a decir "no sé". Y si una opinión te cae mal, escribime — que es la única forma honesta de discutir algo en internet en 2026.
Gracias por leer. Si querés que el próximo post toque algo en particular — costos reales de un agente en producción, por qué la mayoría de las integraciones de IA fallan en el handoff con humanos, qué cambió en SEO en los últimos seis meses — mandame un mensaje. Esa lista de pedidos es la que voy a usar de calendario editorial.
— Maxi